Presentación

"Con ánimo agradecido vemos el amor que nos ha tenido el Padre para llamarnos HIJOS DE LA SAGRADA FAMILIA, JESÚS, MARÍA Y JOSÉ, pues lo somos. El nombre mismo de nuestra Familia demuestra expresa con exactitud la naturaleza, el fin, el espíritu y el carácter del Instituto: él manifiesta clara y perfectamente quiénes somos y qué nos proponemos. [...] Puesto que al encarnar la vida de la Familia humana de Dios, nos esforzamos en promover con esmero su honor, imitación y culto. La anunciamos a la sociedad doméstica como el ejemplo absoluto de perfección, procurando con solicitud la formación cristiana de las familias, principalmente por medio de la educación de la juventud y por el ministerio sacerdotal, según el don fundacional de nuestro Instituto y las normas de la Iglesia en cada momento". (Constituciones, 2)

 

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